Hace unos años empezamos a recibir noticias de amigos o familiares que iban perdiendo sus empleos, entonces nos alarmaba la situación. Incluso si estábamos muy próximos a esa persona, notábamos como parte de nosotros se sentía implicado en la situación.

Hoy asumimos esa situación que se inició hace tiempo… como un recuerdo, con la normalidad con que se envuelve un regalo, aunque el papel sea de las pasadas navidades.

Muchos pensamos que nunca nos pasaría a nosotros, que de alguna forma estábamos protegidos, lamentábamos lo ocurrido pero mirábamos, cada mes, como nuestra nómina era ingresada. Y de repente pasas a ser tu el protagonista, si tú, ese que miraba con pesar al amigo despedido, mientras su alma se sentía segura.

El instinto nos dice que no puede ser, la realidad es tozuda, aún crees que un milagro es posible, pero la realidad es tozuda. Ahora eres tu quien está en el centro de la tormenta, que en pocos meses se convertirá en perfecta, imparable.

“Para ella, después de cada contacto fallido, era como perder un poco de valor, de peso, de alma, de contenido. Era como convertirse poco a poco en un ser transparente”.

Y aquí nace la novela “Dulce Crisis”, un momento en el que su protagonista decide dar la vuelta a las circunstancias que le lastran, decide vaciar su mochila y desafiar al mundo.

“El ser humano es capaz de sacar lo mejor de sí mismo en las situaciones desesperadas, tanto para su desarrollo como para ayudar a otros”.

No puedes avanzar a la velocidad que deseas, pero como la protagonista de “Dulce Crisis” empiezas a generar una energía que hasta ese momento habías sentido agotada, algo te va impulsando, haciendo que levantes las cabeza, que mires a los ojos al que te entrevista para un trabajo que no hubieses aceptado en la vida.

“Si crees que puedes, estás en el camino”

Enfrentarse a sus miedos hace que la protagonista de la novela pase de estar asustada a ser la que los controla.

“Una sonrisa se dibujó en su cara, giró la cabeza hacia la izquierda y se encontró con la mirada de Santiago, que también sonreía. Él le preguntó: “¿Estás bien?”. Su respuesta fue pausada y con un tono más bajo de lo normal, como el que convierte una confidencia en un secreto compartido. “Si. Creo que ahora ya me encuentro bien”. Se quitó las gafas que habían ocultado su rostro (..), miró al frente, al horizonte de una carretera que sabía le dejaba de nuevo en Valencia. Su camino estaba empezando, no conocía el final, pero sí que quería recorrerlo y cuanto antes empezase mejor.”

Como autor de “Dulce Crisis” me gustaría que pudieseis leer la novela, como no, de todas formas se pueden sacar de ella algunas claves que su protagonista va usando en su proceso de superación.

  • No tengas miedo, se como eres, nunca podrás agradar a todos.
  • Busca un camino, no te pierdas por la ramas.
  • Confía en ti, los demás no lo harán de forma altruista.
  • Recupera las ganas de aprender.
  • Construye con todo lo anterior tu propia “Marca Personal”.
  • Muéstrala al mundo con orgullo.

Y al final, cuando llegues a un paisaje precioso, compártelo con todos, no te quedes con lo aprendido, no sirve de nada. Aprender es un proceso que solo tiene sentido si enseñas lo que sabes. Descansa, relájate, carga de nuevo tus pilas y levántate para iniciar el camino hacia el siguiente paisaje.

Autor: Ximo Salas

 

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