Envidiar lo que tienen los demás – No permitas que la envidia (o los celos) se apodere de ti. La envidia es el arte de contabilizar los bienes y los logros de otras personas en lugar de enfocarte en los tuyos.

Tomar las cosas personalmente – Las personas que ven todo lo que pasa a su alrededor como una ofensa directa, se vuelven realmente tóxicas. La verdad es que la gente siempre piensa más en sí misma que en ti. Las reacciones de las personas hacia ti están provocadas por sus propios traumas y experiencias.

Actuar como una víctima – Otro comportamiento tóxico es quejarse constantemente, lo cual te hace sentir una víctima. Creer que no tienes ningún poder ni influencia en tu propia vida es una conducta tóxica que te mantiene estancado.

Acumular el dolor – Una de las lecciones más complicadas en la vida es dejar ir, no importa si se trata de culpa, enojo, amor o pérdida. Cambiar nunca es fácil, luchas por conservar algo y luchas por dejarlo ir. Pero muchas veces dejar ir es la manera más sana para seguir adelante.

Pensamientos obsesivos negativos – Es muy dificil estar cerca de aquellas personas que siempre hablan sin parar de las cosas terribles que pudieron haber pasado y han pasado, que siempre narran las desgracias que han sufrido y lo injusta que es la vida. Una cosa es ser pesimista, y otra estar perpetuamente encerrado en una mentalidad negativa.

Falta de control sobre las emociones – La incapacidad de manejar las emociones es muy tóxica para cualquiera que esté a tu lado. Todos conocemos a estas personas: son aquellas que de repente se enfuerecen o se echan a llorar por algún asunto insignificante.

Juzgar a los demás de manera superficial –  No juzguez a las personas por lo que parecen. Recuerda que lo que ves muchas veces es lo que la gente quiere mostrarte, o lo que te mostraron a causa de su estrés interior o sufrimiento.

Crueldad (o falta de empatía y compasión) – Es el comportamiento más dañino de todos, se destaca por la falta total de empatía, preocupación o compasión por los demás. Lo podemos ver todos los días en los medios de comunicación: gente extremadamente cruel que hiere los sentimientos de los demás sólo porque pueden.

Engañar y hacer trampas sólo porque puedes – Un engaño es una elección, no es un error y mucho menos una excusa. Si decidiste engañar y te saliste con la tuya, no creas que la persona afectada sea tonta. Date cuenta de que esa persona confió en ti mucho más de lo que te mereces. No engañes y no hagas trampas. Sé honesto contigo y con los demás.

Ocultar tu verdadero ser – La gente no puede llegar a ti si tú constantemente te escondes de ti mismo. Y esto realmente les hace mucho daño desde el momento en que se encariñan con tu falso ser. Así que recuerda, no importan tu edad, el color de tu piel, tu género o tus preferencias sexuales, porque debajo de todos estos adornos externos eres lo que eres, un bonito y puro ser humano, cada uno de nosotros lo es.

Siempre necesitar una aprobación – Las personas que constantemente luchan por ser reconocidos por los demás te aburren. Los individuos que quieren que los valoren y les reconozcan sus éxitos, y siempre desean ser mejores que los demás, se vuelven tóxicos sin la intención de serlo. Preocuparse exageradamente por lo que los demás piensen de tus logros, te desgasta a ti y a los que están a tu lado.

Ser un perfeccionista obstinado – Como seres humanos, muchas veces perseguimos una perfección hipotética. Lo hacemos cuando buscamos la casa perfecta, el trabajo ideal o a la pareja de tus sueños. El problema es que la perfección como algo estático no existe. La vida es un viaje continuo propenso a cambios y ajustes. Lo que tenemos aquí ahora, mañana puede que ya no sea lo mismo; todo lo que tú creías perfecto pasará eventualmente al estado de imperfección.

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