Con el cambio climático como una preocupación creciente, las tecnologías de energía limpia son una alternativa atractiva.  Más aún, el desarrollo de estas nuevas tecnologías bajas en carbono, que incluyen biomasa, energía geotérmica, hidroeléctrica, solar y eólica, puede ayudar a reducir la pobreza en los países en desarrollo y a mejorar su seguridad energética.

En este contexto, un nuevo informe aporta algunas noticias alentadoras: durante 2014 las inversiones nuevas en generación de electricidad limpia se incrementaron en 55 países de América Latina y el Caribe, África y Asia, hasta un récord anual de US$126 mil millones, por encima del casi 40% de los niveles de 2013. Es más, por primera vez, más de la mitad de la inversión total global en energía limpia fue para proyectos en mercados emergentes, de acuerdo al Climascopio 2015.

El Climascopio, un índice de competitividad en energía limpia por país que abarca 55 de ellos, ofrece datos sobre inversión (la disponibilidad y el costo del financiamiento local) y sobre tres áreas adicionales que apoyan el desarrollo de proyectos de energía limpia: regulaciones (políticas locales y la estructura del sector local de energía); cadenas de valor (la disponibilidad de bienes y servicios locales); y la actividad para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Brasil, Chile, Sudáfrica e India, que se ubican entre los puestos 2 y 5 del índice global, han presenciado una significativa actividad e inversiones en materia de energía limpia. Sin embargo, su rendimiento se encuentra empequeñecido por China, el país que está en la cima del índice, el cual por sí solo agregó 35 gigavatios (GW) del total de 50 GW de nueva capacidad en energía limpia construida en los 55 países del Climascopio durante 2014.

Recursos naturales ricos: los costos en baja ayudan a incentivar el crecimiento

A nivel regional, América Latina y el Caribe han presenciado un notable crecimiento de la energía limpia. En los últimos tres años, la capacidad de energía limpia instalada en la región, aparte de las grandes plantas de energía hidroeléctrica, se ha casi duplicado, de 23 GW a 39 GW. Este nuevo número representa el 11% del total de 352 GW de capacidad regional de generación de electricidad a fines de 2014. Cuando se incluyen las grandes plantas hidroeléctricas, más de la mitad (56%) de la electricidad de la región proviene actualmente de fuentes de baja emisión de carbono.

¿Qué es lo que está impulsando este sorprendente crecimiento en América Latina y el Caribe?

La región tiene recursos naturales excepcionales para ser utilizados en proyectos de biomasa, energía geotérmica, hidroeléctrica, solar y eólica. El excelente nivel de irradiación solar y la velocidad del viento, por ejemplo, hacen que estos tipos de energía limpia ofrezcan costos más competitivos.
Existe un mejoramiento continuo en los mecanismos regulatorios de apoyo y en las estructuras de mercado que estimulan las inversiones en tecnologías y cadenas de valor de energía limpia. Por ejemplo, México y Honduras han experimentado significativas restructuraciones de sus mercados de energía para mejorar la eficiencia y atraer actores privados e inversiones.
Los costos de las tecnologías de energía limpia siguen disminuyendo. Por ejemplo, aquellos asociados con la electricidad solar fotovoltaica han caído globalmente un 15% año tras año. De hecho, en muchos países de la región, los proyectos de energía solar y eólica han alcanzado la “paridad de red”, convirtiéndolas en la opción de costo más bajo para la generación de electricidad nueva, incluso cuando se las compara con la tradicionalmente rentable energía proveniente de combustibles fósiles.

El tiempo dirá si las desafiantes condiciones económicas mundiales limitan el amplio crecimiento de la energía limpia, o bien si la energía limpia resiste. En base al progreso logrado durante este año, el pronóstico es alentador.

Por: David Bloomgarden y Michael Hofmann

Anuncios