Lynne Twist, investigadora, conferencista, coach ejecutiva y filósofa social, ha trabajado por cerca de 40 años en proyectos alrededor del mundo analizando y desarrollando soluciones a los problemas de equilibrio personal, publicó este libro en el año 2.006, y rápidamente se ha convertido en fuente de inspiración para millones de personas alrededor del mundo. Analicemos algunos de sus más interesantes comentarios. Hoy en día, en el mundo moderno y convulsionado, los ejecutivos hablamos de casi todo; no obstante hay temas sobre los cuales nos da miedo o vergüenza hablar. Nos sentimos incómodos y preferimos no tocarlos. En este libro, se juntan dos de aquellos sobre los cuales nuestras emociones más íntimas entran en convulsión y negamos la posibilidad de hacer referencia a ellos: nuestra alma y el dinero. Los invito a desnudarse de prevenciones y exponerse frente a ellos, sentirse vulnerables, y descubrir que la combinación de los dos, nos puede devolver la paz y la tranquilidad.
No obstante el título del libro es El Alma del Dinero, este trata realmente de nuestra propia alma y del efecto que el dinero tiene sobre ella, sobre la forma como en ocasiones la eclipsamos, la descartamos, o simplemente la comprometemos en la relación con el dinero; la manera como conseguimos el dinero, damos dinero, y la forma como en algunos momentos simplemente tratamos de evitar pensar en él. Es evidente la forma como el dinero y su presencia, afecta nuestras vidas, las heridas y los esfuerzos que nos impone y nos lleva a vivir, y el inmenso poder sanador que una pequeña cantidad de dinero puede ofrecernos cuando lo utilizamos para expresar nuestra humanidad, nuestros más altos ideales, nuestros más inspiradores valores y compromisos. En la más honesta, atrevida y profunda mirada de nuestras relaciones con el dinero, nosotros encontramos algunas verdades, y en aquellas verdades, cuales quiera que ellas sean, nosotros podemos encontrar una enorme posibilidad y un poder sorprendente. Este libro trata de cómo podemos encontrar un camino para vivir conscientes, plenos, y disfrutando nuestra relación con el dinero, y aprender a entender y abrazar su fluir.
Es un gran acierto la reflexión de Mark Kinney en la que señala que “El dinero es como un gran anillo de hierro que nos hemos colocado en la nariz. Este nos está llevando a donde él quiera conducirnos. Pero hemos olvidado que nosotros fuimos los que lo inventamos”.
Todos nosotros hemos tenemos una relación muy larga pero inconsciente y por consiguiente no examinada con el dinero, que ha moldeado nuestras experiencias de vida y nuestros más profundos sentimientos con relación a los demás y a nosotros mismos.
Todo el mundo está interesado en el dinero, y la gran mayoría de nosotros siente una preocupación crónica, en algunos casos miedo, de no llegar a acumular suficiente de él. Algunos de nosotros pretendemos que el dinero no es importante, o que no debería ser importante. Muchos de nosotros vivimos abiertamente acumulando dinero como nuestra meta principal. Sin importar que tanto dinero tengamos o no tengamos, la preocupación de no tener suficiente de él, o no llegar a contar con suficiente de él, acelera nuestro pulso.
Entre más consagrados tratemos de conseguirlo, o inclusive tratemos de ignorarlo, o sobreponernos a él, más apretado se convierte su presión alrededor de nosotros. El dinero se ha convertido en el campo de juego en el cual medimos nuestra competencia, nuestra importancia y nuestra valía como seres humanos. Nos preocupamos que si dejamos de preocuparnos por conseguir más de él, perderemos presencia frente a los demás jugadores y público en general, o perderemos la ventaja conquistada hasta el momento. Si no estamos ganando terreno frente a él, sentimos que estamos perdiendo terreno. Si no nos encontramos en ventaja financiera frente a los demás, o al menos, en igualdad de condiciones a los demás, nos sentimos rezagados e impulsados a igualarnos con los demás. En la medida que las apuestas financieras por la carrera se hacen más competitivas, más tenemos que perder, y el juego se hace más demandante para mantenerse en la punta de la competencia. Todos reaccionamos a los altibajos del dinero en nuestras vidas. El dinero se ha convertido en el bien universal más; motivador, pícaro, milagroso, maligno, perturbador y mal entendido bien de la vida contemporánea. El dinero como tal, no es un producto de la naturaleza, el dinero no crece en los árboles, no llueve del cielo. El dinero es una invención, claramente del ser humano. Es una invención que favorece y permite el intercambio de bienes y servicios entre las personas. Pero en alguna parte de nuestra vida en la tierra, ha perdido su propósito utilitario inicial de mecanismo de intercambio. Hoy en día, en vez de referirnos al dinero como un instrumento que hemos creado y sobre el cual ejercemos control, nos referimos al dinero como si este fuera un hecho fáctico de la naturaleza, o una fuerza con la que nos podamos relacionar. Esta cosa llamada dinero se ha convertido en la fuerza individual que mayor fuerza ejerce en nuestras vidas personales. El dinero solo puede tener el poder que le asignemos, y le hemos asignado casi la última autoridad existente en el planeta. En el nombre del dinero, los hombres han causado los más horrendos conflictos y el mayor daño que podamos causarle al planeta. Rara vez el dinero se convierte en un lugar de libertad genuina, de gozo, o de claridad, sin embargo, rutinariamente le asignamos el poder de dictaminar sobre nuestras vidas y, con frecuencia, convertirse en la única variable para la toma de decisiones importantes que hacemos relacionadas con el trabajo, el amor, la familia y las amistades. Cuando hablamos de éxito en la vida, el dinero es casi siempre el primer, y en algunos casos, el único instrumento de medición a ser usado…
Recomendamos éste best-seller nos invita a encontrarnos con nuestro incesante ego.

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