Cualquiera que  vive  en países de América Latina ha visto a gente de todas las edades extrayendo materiales de la basura. Muchos comienzan rescatando alimentos para comer, y otros sacando desechos que usan para construir sus humildes viviendas. Con el tiempo, se dan cuenta de que pueden ganarse la vida con la basura de otra gente. Los recicladores de basura son retratados en los medios como los más pobres de los pobres y son, de hecho, desfavorecidos y vulnerables. Ellos trabajan en las calles y en basureros abiertos donde enfrentan múltiples peligros. Se los asocia con la suciedad, la enfermedad y la miseria, y son percibidos como una molestia, un símbolo de atraso, e incluso como delincuentes. Sin embargo, una vez organizados grupalmente, pueden escapar de la pobreza y hacer una importante contribución a la sociedad.

Los Gobiernos Regionales del país deberían fomentar  las iniciativas comunitarias de reciclado, buscando financiamiento para desarrollar negocios viables que incorporen todos los aspectos del proceso del manejo de desperdicios y conviertan el hurgar informal de la basura en una profesión. Con ello, los Gobiernos Regionales en coordinación con los Municipios mejorarían la vida de bastantes personas que viven marginalmente y en extrema pobreza. El apoyo debe ser crucial y prioritario en el esfuerzo de incluir a personas en prácticas laborales más humanas y de dignidad personal, un mejor estándar de vida y mejoras en las condiciones de trabajo.

Es sorprendente que los recicladores hayan sido ignorados durante tanto tiempo por las organizaciones financieras de fomento al desarrollo. Sin embargo, es importante señalar  que organizaciones como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo reconocen el potencial de estas iniciativas y tienen fondos para financiar proyectos que se presenten respecto al reciclaje.

Si a esto se agrega la posibilidad de reducir su propia pobreza, queda en claro que el reciclaje organizado, que es realizado por ciudadanos salidos de los sectores más pobres del mundo, debe ser apoyado activamente como un perfecto ejemplo de desarrollo sostenible.

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