La aventura que narra esta novela es fascinante en su argumento ya que nos envuelve en una historia vívida, truculenta y de dimensiones inimaginables sobre el racismo y la condición en la que vivían a inicios del siglo XX  los hombres nativos del Congo y América del Sur y paralelamente en la misma época se describe la interminable lucha del pueblo irlandés por su autonomía y declaración de patria libre.

El protagonista es el irlandés Roger Casement que en la vida real fue uno de los primeros en registrar, alzar la voz  y denunciar las atrocidades que se cometían en la amazonia peruana y en el Congo Belga. Existen dos informes notables sobre sus viajes tanto al Congo Belga como a la Amazonia Peruana que sacudieron a la sociedad europea de su tiempo y que le valieron numerosos reconocimientos en varios países de Europa.

En la intimidad también, Roger Casement fue un personaje que provocó escándalo ya que sus detractores publicaron fragmentos de unos diarios íntimos escritos en su travesía  por el África y América y que en los últimos días de su vida se ventilaron sobre sus escabrosas aventuras sexuales  que le costaron el desprecio de la sociedad londinense en general.

Vargas Llosa recoge la historia y al estilo de la Guerra del Fin del Mundo  ubica a su protagonista Roger Casement en el mundo de la leyenda; contando la odisea que vivió y que pasó de héroe a villano, de traidor del reino Inglés a libertario del pueblo irlandés, de moral e inmoral por su manifiesta homosexualidad tímida u oculta.

En ésta magia a la que nos conduce Vargas llosa, la historia se hilvana en dos tiempos (en capítulos alternos): el que discurre mientras ejerce de cónsul y funcionario (El Congo Belga-Amazonía peruana), y el otro, el que narra su vía-crucis en la cárcel (en la presión de Pentonville, en Londres). Ambas vidas presentan a un Roger Casement en constante lucha y agonía ante un mundo cruel, hipócrita y convulsionado que disipa con su rebeldía y una discreta tendencia natural-personal -acaso revelada en los “…fragmentos de unos diarios, de veracidad dudosa”- que lo llevan al voyerismo y a tentaciones impúdicas que aunque siempre ocultas en el supuesto con que el personaje  vive y disfruta y que súbitamente, afloraron con maldad e inquina tras su delación y apresamiento en 1916.

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